viernes, 11 de julio de 2008

El mejor gol de su carrera

Tarde soleada para el espectáculo deportivo.
Como era costumbre este hermoso grupo de amigos había organizado un partido en Solanas. Se dividieron los jugadores sin ningún motivo particular, aunque siempre tratando de evitar jugar con el Gran Horacio Mario, al que no le sobraban aptitudes para jugar al fútbol (ni mucho menos).
La falta de habilidad de Puente fue compensada con la incorporación de Calju en el arco, una seguridad bajo los 3 palos, un portero muy difícil de batir. Es decir, que Mario jugaba en el mismo equipo que Matías Caldano.
Se dio el puntapié inicial y arrancó el partido. Muy parejo en el comienzo, los equipos se prestaban la pelota y creaban poco peligro. Un partido más cerrado que culo de muñeco. Solo un jugador de la magnitud de Horacio podría romper el cero.
Calda manejaba la pelota por derecha, buscando el hueco para dar el pase preciso, pero la defensa estaba bien parada. A Leandro no le quedó otra que la descarga hacia el medio. Y ahí nomás Horacio Mario “La Cobra” Puente perfiló la otra zurda (cuenta la leyenda de que no tenía pierna derecha, eran las 2 zurdas). Tomó una breve carrera y con toda la clase que lo caracteriza (?) sacó un remate fortísimo con 3 dedos que se incrustó junto al palo. Sin embargo Puente no había reparado en que había clavado un golazo en su propio arco. Al mirar vio a Calju desparramado en el área, había volado como solamente un arquero de su categoría lo hace, y aún así no pudo alcanzar la pelota que se metió ahí donde las arañas tejen su nido, pegada al palo. El equipo rival festejó tan hermoso gol abrazando al propio Puente, que se agarraba la cabeza. No podía creer que el mejor gol de su carrera había sido en contra. Calju tampoco entendía nada, se tomaba la cabeza con ambas manos buscando una explicación. Preocupado por los delanteros rivales no reparó en el peligro que podía generar Puente jugando en su mismo equipo.
Las cargadas no se hicieron esperar y Horacio Mario no tuvo mejor idea que ofenderse y quedarse sentado el resto del partido en mitad de la cancha.

martes, 1 de julio de 2008

Un escritor que trascendió épocas, generaciones y países... y se encontró con el boludo de Puente

Nos encontrábamos cursando el tercer año de la secundaria. El gran Pipo, profesor de Lengua se había jubilado, y en su lugar nos tuvimos que fumar a una gorda que no recuerdo el nombre, pero que era conocido como “la gorda del McDonalds” (por su parecido con una empleada de ese local, ubicado en el shopping).
La gorda era una hincha pelotas. Nos hizo leer “El conventillo de la paloma”, escrito por Alberto Vaccarezza (ni en pedo me acuerdo, pero para algo sirve google), un clásico del sainete argentino (?).
Todos recordamos cuando la gorda nos hacía leer el libro medio como representando a los personajes. Varios de nosotros safamos, pero Pico no pudo, y cuando tuvo que leer su línea, completamente a destiempo gritó: “¿AdóndeZ?” con su clásica pronunciación.
Pero nada de esto viene al caso (aunque Pico también merecería un blog).
Llegado el parcial se tomaban entre otras cosas algunas preguntas de este libro. Aquí entra en escena nuestro querido Héroe.
El parcial no fue difícil, la gorda preguntó cosas básicas, por ejemplo la pregunta uno era quién es el autor de “El Conventillo de la paloma” (bastaba con leer la tapa del libro para darse cuenta).
Finalizada la prueba, la costumbre de consultar con compañeros las respuestas para saber como le había ido a uno.
El gran Horacio Mario le consulto a Chiva (y cito textualmente): “¿Vos que pusiste en la uno? Yo puse Shakespeare” (?????). A Chiva en una fracción de segundo se le arremolinaron varios pensamientos en la cabeza, a saber:
- Qué? Shakespeare? De qué habla este pelotudo?
- Creo que tanta paja finalmente le afecto el cerebro
- Que buena que está Ornella (este pensamiento no viene al caso)
- Tal vez fue su nutrición la que le hizo mal a la cabeza

Todo esto ocurrió en una fracción de segundo. Al segundo y medio Chiva estalló con una de sus clásicas Risotadas. Completamente tentado no podía explicar al resto de los compañeros lo que había ocurrido.

Finalmente pudo esbozar un: “En la de autor puso Shakespeare”. Fede y Calda tampoco se pudieron contener.
A nadie le entraba en la cabeza como pudo poner que “El conventillo de la Paloma” lo había escrito Shakespeare.
Nadie podía encontrar una explicación coherente, racional, de semejante error.
Una vez más quedaron demostradas las capacidades del gran Horacio.
Existen rumores de que finalizado el parcial se dijo a sí mismo: “La una era ree fácil, Shakespeare!”. Pero esto no ha sido confirmado. Sin embargo creemos que es complemente cierto. Horacio Mario Puente es capaz de esto y mucho más…